miércoles, 16 de agosto de 2017

Nuevo libro: crímenes y horrores en el siglo XIX

___En unas dos o tres semanas comienza a circular en librerías mi nuevo título Crímenes y horrores en el México del siglo XIX.
No se lo pierdan, lo edita Ediciones B.
Para que vean que no hay nada nuevo bajo el sol mexicano_(hasta una Bejarano aparece)
_____

___

Crímenes y horrores en el México del siglo XIX
Agustín Sánchez González

 
    
Ediciones B
No Ficción
Agosto 2017
Código: 80390583 
Sensacionales y terribles noticias

Asesinatos legendarios, salteadores de caminos, abusos de poder, ultrajes, plagios, magnicidios, asesinos seriales, espectáculos dantescos dignos del circo romano, infanticidios, parricidios, mujeres que matan a sus maridos, esposos celosos que martirizan a sus mujeres, violadores, funcionarios corruptos, cárceles plagadas de chinches, plagas que arrasan con la población, manifestaciones populares reprimidas, prostitución y tráfico de drogas, hombres que «paren perros», gatos que se convierten en demonios y toda clase de noticias curiosas y sensacionalistas que pintan de una pieza al México del siglo XIX, retrato grotesco de una sociedad que quizá no ha cambiado tanto en más de dos siglos de vida independiente. 
Agustín Sánchez González (Ciudad de México, 1956) es historiador por la UNAM. Desde hace más de tres décadas se dedica a la divulgación de temas poco explorados, donde humor, nota roja, política, comedia y tragicomedia han dado como resultado más de treinta libros sobre las venturas y desventuras de este país, recorriendo un largo camino por los sótanos de la cultura mexicana para tratar de desentrañarla, como en La banda del automóvil gris

domingo, 13 de agosto de 2017

Rius: El monero que retrató el horror con humor y con amor



Mi texto en Confabulario del 13 de agosto de 2017



El monero que retrató el horror con humor y con amor

/
Desde sus primeros trazos en la revista Ja-já, Rius comenzó una aventura que lo llevó a romper las reglas de la censura en los medios de comunicación en México y a convertirse en uno de los cartonistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX
POR AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZÁLEZ 
/
Pocas veces puede afirmarse que el arte logra romper paradigmas. Adelantado a su tiempo, o con el reloj atrasado, Eduardo Humberto del Río García tuvo la osadía de socavar una figura política, todo poderosa, baluarte del sistema político mexicano: el presidencialismo.
/
La historia de la caricatura mexicana se caracterizó, hasta antes de la institucionalización de la Revolución al nacer el sistema presidencialista a partir de la fundación del Partido Nacional Revolucionario (abuelo del PRI)– por una creación llena de libertad, de crítica, de cuestionamiento, aunada a una calidad estética, digna de ser exhibida en cualquier museo del mundo. La libertad en la que trabajaron los caricaturistas liberales, juaristas, fue enorme y sumamente crítica, incluso, hasta para el propio Juárez, a pesar de simpatizar con él.
/
De igual forma, el gobierno maderista tuvo la sensibilidad de respetar las atroces críticas realizadas por el grupo de caricaturistas que participó en publicaciones como Multicolor, Moheno, El hijo del Ahuizote, entre otras, revistas de gran factura, con firmas como Ernesto García Cabral o José Clemente Orozco.
/
Pero la institucionalización paralizó toda crítica. Las primeras acciones de Plutarco Elías Calles, como Jefe Máximo de la revolución y creador del Partido Nacional Revolucionario (PNR, antecedente del PRI), fue la censura a la prensa, al extremo de la prohibición, por ejemplo, de una revista llamada El Turco; sus sucesores hicieron los mismo, inclusive el general Lázaro Cárdenas, quien según el guión de bueno y malos sí respetó la libertad de prensa (lo dijo Rius), aunque la realidad fue que no hubo tal respeto, ni siquiera con él.
/
La prensa nacional se olvidó de la crítica política desde esos años hasta finales de los años sesenta. En el libro de Cien años de caricatura de EL UNIVERSAL, muestro que durante varias décadas toda la caricatura se deslindó de cualquier tema de índole político y, sobre todo, de la mínima crítica al presidente y hasta del mismo retrato del mandatario. (Esto, cabe mencionar, no sólo sucedió en caricatura, también editorialistas y reporteros debían tratar cuidadosamente ese tema).
/
Revistas con humor y gran contenido estético, como Don Timorato, omitieron la política, presentando cuadros costumbristas de humor blanco, crítica social, grandes dibujos con chistes simplones pero nada de políticos. El presidencialismo en su máximo esplendor.

/
Caricaturista de “chiripada”
/
Eduardo Humberto del Río García, un jovencito formado con los salesianos, dibujaba imitando a su hermano mayor, Gustavo, quien hacía lo mismo y trabajaba como ayudante de dibujantes importantes como Juan Cigala o con los hermanos Renau, los grandes cartelistas cinematográficos.
/
El azar lo llevó a los monos. Trabajaba como telefonista en una funeraria, la misma en dónde se le despidió hace unos días, y ahí se acercó, casualmente, Francisco Patiño, director de la revista Ja-já, y el joven Eduardo se lanzó al ruedo cuando ya le habían ofrecido un curso para aprender a especializarse en amortajar muertos.
/
En Ja-já comenzó la historia de un personaje que habría de revolucionar el periodismo gráfico en México. Empezó a firmar como Rius para evitar que su familia se enterara que era monero. Ja-já fue una gran revista, contaba con lo mejor de la caricatura mundial y con mexicanos de buen nivel como Freyre, Huici y Almada, así como los exiliados Aragonés y Guasp.
/
Dibujos simples, líneas sin mucha gracia, humor bastante simplón fue lo primero que hizo, en un país donde debía convivir con caricaturistas como Ernesto García Cabral, Andrés Audiffred, Jorge Carreño o Antonio Arias Bernal, grandes maestros del dibujo, aunque el humor no siempre era el mejor. Para suerte de Rius, Abel Quezada marcaba entonces una tendencia que rompía con el tipo de trazo del cuarteto anterior: la línea de Steinberg, el retrato hablado, el texto que decía muchas cosas.
/
La osadía de Rius fue tal que cuando supo que Abel Quezada se iba de Ovaciones lo buscó para pedirle una recomendación para… sustituirlo.
/
Y ese fue el jalón definitivo para empezar una larga historia de casi sesenta años de ser despedido de los periódicos una y otra y otra vez. Rius se atrevió a romper paradigmas. Sin proponérselo, empezó hacer trazos rumbo a un sendero desconocido en el país; la revolución cubana y las tendencias hacía la izquierda comunista lo fueron arrastrando a un viaje sin retorno a favor de la izquierda y en contra de la temible derecha que entonces gobernaba México.
/
Mucha gente no lo sabe, pero cómicos como Palillo debían traer un amparo en la bolsa del pantalón para no ser detenido y Cri-Cri fue prohibido por la SEP. La censura era brutal en todos los ámbitos y Rius, necio, retrataba al presidente y era despedido de un diario, iba a otro y salía volando no sin antes hacer el retrato caricaturizado a Adolfo López Mateos, primero, y después a Gustavo Díaz Ordaz, dos presidentes de los cuales prácticamente no existe caricatura a pesar de que la fealdad del segundo.
/
De tanto desempleo, de nuevo, iba a tirar la toalla cuando se encontró con Rafael Viadana quien le sugirió hacer historietas. Y ahí vino el inusitado éxito con Los Supermachos que, semana a semana, jugando con imágenes y situaciones aparentemente ficticias sucedidas en un pueblo llamado San Garabato, tocó puntos nodales donde, tras cada escena, desnudaba la antidemocracia, la corrupción, el poder. El país del desarrollo estabilizador, del progreso y la estabilidad era mostrado como un país autoritario donde sólo los mandones (autoridad, capital y clero, como decían los Flores Magón) estaba en ese paraíso.
/
La tijera censora llegó muy pronto, el editor Colmenares, que se llenaba los bolsillos con la venta de la historieta, empezó a sufrir presiones y a rechazar o matizar opiniones hasta que la historia se rompió, preparó esquiroles para suplir a Rius y éste perdió la cabeza de la revista, pues no era tan supermacho como sus personajes, y se marchó a hacer otra revista: Los Agachados, en donde aparecieron, en los dos primeros números, los personajes de la revista original para crear después toda una mitología, bastante sorprendente y dogmática, por cierto, de nuestro origen prehispánico.
/
En estas revistas, que junto con otras contemporáneas significaron la zaga y el fin de la historieta masiva, se tocaron temas inéditos en nuestra vida; la sociedad conservadora se escandalizó cuando tocó temas como la homosexualidad, el aborto, la guerra fría, el cuestionamiento a la Virgen de Guadalupe y la Revolución cubana. Rius se convirtió en una suerte de wikipedia (con la misma posibilidad de errores). Durante poco más de diez años, la estrella de Rius brilló en todos los puestos de periódicos mostrando, entre otras cosas, que la historieta podría ser pedagógica e ideologizante.
/
En el inter de sendas revistas, participó en dos proyectos colectivos: la revista Por qué?, a la que Rogelio Naranjo lo invitó a participar al lado de Helioflores, AB (Emilio Abdala) y Leonardo Vadillo. Esta revista prácticamente fue el ensayo para lo que sería La Garrapata. El azote de los bueyes, en donde continuaron salvo Leonardo Vadillo y construyeron la gran revista de humor que hacía falta en México y de la que hoy seguimos esperando una sucesora de ese tamaño y nivel.
/
El cuarteto de directores de La Garrapata volvió a desnudar al Estado represor pues desde su primer número contaron la historia de la masacre de Tlatelolco a través de una espléndida historieta dibujada por Naranjo, que tituló Krónicas de nanilko-Tatanilko. (Por cierto, Rius y AB habían publicado El año de los cocolazos en septiembre de 1968, la primera historia del movimiento estudiantil).
/
1968 significó entonces el inicio del cambio en México. El sistema político estaba agotado. La caricatura, que se significa por ser el testimonio más cercano al momento en que se publica, comenzó a romper el dique de la censura que pendía de toda la prensa. Por entonces, en la misma Garrapata, el cuarteto empezó a plasmar la imagen de los presidentes, sorteando la censura.
/
A pesar de que en algún momento Rius y algunos otros personajes como Carlos Fuentes, simpatizaron con Luis Echeverría Álvarez, éste fue el primer mandatario con el que comenzó la desacralización presidencial que con José López Portillo ya no tuvo miramiento alguno. Desde las páginas de EL UNIVERSAL oProceso, Helioflores y Rogelio Naranjo, junto con Rius, comenzaron a exhibir el rostro intolerante del poder.
/
El presidencialismo fue minado gracias a estos y otros importantes caricaturistas que convirtieron a esos monos en seres de carne y hueso, con todas sus atrocidades y desvergüenzas. Los siguientes presidentes debieron asumir, quisieran o no, la crítica de estos moneros. Rius y sus colegas socavaron el pedestal en que se encontraban estos personajes y eso no es cualquier cosa.
/
Con el ácido de su lápiz, además, ampliaron los horizontes de la libertad de expresión. No dudo que al socavar el sistema político autoritario se abrieron también los cauces a la reforma política de 1979, así como la apertura de los medios de comunicación que hubo a partir del gobierno de López Portillo.
/
El monero best-seller
/
En 1966 la Revolución cubana, tan cerca de nosotros, despertaba una enorme simpatía entre los jóvenes y la izquierda mexicana. Ese año, Rius escribió Cuba para principiantes, una historia que mostraba la instauración del paraíso en una isla. Fue una edición de autor, de mil ejemplares. Esta obra se convirtió en un fenómeno no sólo comercial, sino también como credo ideológico y sustento de apoyo a la propia revolución. Después fue reeditado por Ediciones de Cultura Popular, que pertenecía al Partido Comunista, y más tarde llegó a editoriales como Posada o Grijalbo, amén de ser traducido, pirateado y publicado en países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Japón, etc., además de convertirse “en el libro sobre Cuba más conocido y leído en el mundo”.
/
En 1994, tras miles de ejemplares vendidos, Rius rectificó y mostró un rasgo poco usual en el ser humano: asumir el error de apoyar el horror castrista y publicó Lástima de Cuba. El grandioso fracaso de los hermanos Castro, por lo que fue vituperado e incluso acusado de ser agente de la CIA.
/
Tras estos libros para “principiantes”, comenzó una larga lista: Marx para principiantes, Lenin para principiantes, Dominó para principiantes, etc. El primero de ellos tuvo un impacto comercial enorme, pues durante muchas décadas se convirtió en libro de texto para los estudiantes de los Colegios de Ciencias y Humanidades de la UNAM y, desde mi punto de vista, la dogmatización de sus lectores de una manera elemental, al más puro estilo de los manuales soviéticos.
/
Rius tuvo el tino de escribir tres volúmenes de sus memorias: Rius para principiantes, (Grijalbo, 1994), Las glorias del tal Rius, (Grijalbo, 2004) y Mis confusiones. Memorias desmemoriadas, (Grijalbo, 2016), lo que muestra el admirable y disciplinado trabajo desarrollado durante más de medio siglo haciendo monos.
/
Los otros libros publicados fueron de temas que, en su momento, abrieron nuevos senderos de discusión, como sus textos sobre el Sida, la mariguana, los toros, el vegetarianismo, las sectas, La Biblia, y un largo etcétera.
/
Más de 200 libros muestran el trabajo de un hombre que hizo de la caricatura una forma de enseñanza, de concientización, de batalla por la vida. En estos días los medios de comunicación y las redes sociales se han volcado en torno a su obra, a su personalidad y a su herencia. No es para menos: Rius es uno de los personajes más importantes de nuestra segunda mitad del siglo XX y de estos años del nuevo milenio.
Su obra está regada por todas partes. Hay que volver a leer, a reír, a disfrutar y a cuestionar a un autor único, al gran maestro autodidacta que supo retratar el horror con humor, pero también con amor.


/
/

sábado, 12 de agosto de 2017

El libro de oro del tango

Mi madre nunca asistió a la escuela. Nunca supe cómo aprendió a leer, pero desde niña se convirtió en una lectora empedernida de historietas.

Mi casa estaba llena de ellas. Recuerdo mirarla leer ensimismada, especialmente,la revista Confidencias.


Tampoco sé cómo, en casa, además de las hojitas de oraciones a santos y vírgenes, había un grueso tomo: El libro de oro del tango, una compilación que, hasta donde recuerdo, permaneció muchos años a la vista de todos, y todos, creo, le echamos un ojo al libro que estaba cada vez más destartalado, cada vez más deshojado.
Contenía decenas de letras de canciones cuyas tonada solía tararear mi madre.

Me viene el recuerdo pues hace unos días fui a comer una torta de chipirones y otra de bacalao en La barraca valenciana, en Coyoacán. Fuera del restaurante tocaban tangos un trío de cuerdas, tres jóvenes que con gran calidad interpretaba, en ese momento, Caminito.
La amorosa memoria, la nostalgia por ella, la añoranza cotidiana.
El tango me tocó como un arco acaricia las cuerdas del violín.
Extrañamente, quizá no tanto, me recordó el último momento de su presencia física cuando mi hermano mayor le cantó a capela, y ahí sí, literalmente, el tango Sombras.
Tal vez, entonces, la añoranza se descubrió: en unos días Juan Carlos cumplirá setenta años, siete décadas en que mi madre fue madre por vez primera.
El tango, pues, siempre está ligado a su recuerdo, a su memoria. ¡Cómo si lo necesitara! Sin duda, el recuerdo de mi madre siempre estará presente en mí, pero el tango la evoca más.

jueves, 10 de agosto de 2017

Rius no ha muerto

Este martes 8 me levanté muy temprano.  Antes de salir a la calle me encontré en mi celular la triste noticia de la muerte de Rius. 
Hace meses sabíamos que Eduardo del Río estaba muy mal, él mismo lo contó, públicamente, con ese humor negro que sólo los buenos caricaturistas tienen.
Una semana antes de ese anuncio lo supe, por eso escribí un texto, para Confabulario, estando en Lisboa, para que apareciera antes del homenaje.
Ensimismado, escuché decir a mi mujer "seguro ya estás pensando que escribirás".
Me sentí halagado por recibir propuestas para escribir un texto sobre Rius de parte de cuatro medios. 
Contesté más de media docena de entrevistas mientras escribía, presuroso, el texto que se publicó el día 9 en El Universal. Este es:


martes, 8 de agosto de 2017

Zapata se quedó lejos del metro

Hace 17 años, 10 de abril de 2000, publiqué en Milenio Diario el siguiente texto. En términos generales sigue vigente, salvo en la parte dedicada a Posada que, en texto aparte, referiré. 
Hoy, 8 de agosto, se cumple un año más del nacimiento de don Emiliano y es el pretexto para volver a reproducir este texto, sobre todo al ver las imágenes idílicas que aparecen en la estación del metro del mismo nombre y, por tanto, muy alejada de la conceptualización de lo que, desde mi punto de vista, debe ser la caricatura.



El Emiliano Zapata, casi idílico, que conocemos no fue visto así por los caricaturistas de la época
La apreciación histórica, e histérica, con que hemos conocido a Zapata se rompe con las imágenes que presentamos. “Atila del Sur”, se le llamó con frecuencia. Los temores del cambio, tras la revolución de 1910, fueron alimentados por la prensa de la época.
Como hoy, cuando la televisión se convierte en juez y se ha convertido en un verdadero dique para el desarrollo democrático, en los años posteriores a la caída de Porfirio Díaz, los medios de comunicación se convirtieron en un elemento perturbador de la incipiente democratización convocada por Francisco I. Madero.

No era gratuito, el dictador tenía comprada, a través de subvenciones, a los periódicos más importantes del país. Así lo señaló El Diario, del 8 de mayo de 1911:
"Desde el día 1o. del mes actual han quedado suprimidas las subvenciones que el gobierno les tenía otorgadas a la prensa. Al presentar los directores de periódicos su recibo por la subvención de mayo, se les notificó que no debían esperar seguir cobrando del nuevo gobierno ninguna cantidad de dinero en pago de su amistad.
Las subvenciones suprimidas son las siguientes, que pagaba cada mes el Tesoro Público: El Imparcial $ 4,200; Mexican Herald $ 1,100;El Tiempo $400; La Iberia $ 400, y Gil Blas $300. Fue suprimida la subvención a varios otros periódicos de menor importancia, así como a otros periódicos del extranjero.

Visto lo anterior, es comprensible la manera tan feroz de retratar a Emiliano Zapata. Multicolor, dirigido por Mario Vitoria y que contaba entre sus filas al Chango García Cabral, volcó su critica hacía Madero y Zapata (y todo lo que representara el cambio).
            En un cartón, Zapata es representado como un criminal peor que todos los asesinos y ladrones del mundo. Si los criminales y el mismo Lucifer se presentara hasta don Emiliano, serían cohibidos y humillados, señala el texto del Chango.
            En la pulquería La Piedad se encuentran Zapata y Madero frente a cuerpos mutilados y el Caudillo del Sur, comenta: “Pacificando, D. Panchito”.
Recién mandado al exilio Porfirio Díaz, las críticas se enfocaron a los revolucionarios, tanto a Madero, como a Zapata. Un cartón que sorprende a propios y extraños, es el realizado por José Clemente Orozco, quien algunos años después, en sus murales, sería uno de los artistas que contribuirán a la mitificación zapatista
En él se mira a Zapata y a Gustavo A. Madero abrazados, con un pie que dice Ay! que dos… ay! que dos… ay! que dos tan…
Y es que el hermano incomodo de don Francisco, fue Gustavo, quien fue desprestigiado en los medios, acusándolo de ser parte de la corrupción y como el nepotismo de su hermano. La crueldad de los caricaturistas fue tal, que no cesaron en burlarse del ojo de vidrio de Gustavo, a quien apodaron, sin piedad, “ojo parado”.
Por otro lado, como se sabe, en 1911, Zapata rompió con Madero y este alejamiento fue documentado a través de diversos cartones.
En La Sátira, la portada titulada, “La verdadera situación de México”, muestra una escena donde Madero y Pino Suárez tratan inútilmente de domar a un toro con el rostro de Zapata, mientras el pueblo dice “Que se me hace jefes, que ustedes no le aguantan los reparos”.
La critica, también, ayudó a que Madero se alejara más de Zapata. En El Ahuizote, se mira a al caudillo suriano jugando con la muerte, mientras se mira a Madero, con su pala de enterrador, como cómplice del zapatismo, alabando los “Juegos malabares de don Emiliano.
El Chango Cabral, otro personaje mitificado, muestra a un grupo de personajes para calificarlos según el grado en que se encuentre: Díaz ha emi-grado; Reyes ha sido malo-grado, Zapata ati-grado y el pueblo, Fre-gado.

Pero dentro de la crítica a la figura de Zapata existe una excepción: la de José Guadalupe Posada quien mirará al caudillo del Sur de otra manera y a veces hasta simpatiza con él. Por lo menos en su grabado muestra a un personaje que es toda dignidad.

La imagen que Zapata tuvo ante sus contemporáneos nada tienen que ver con el personaje mitificado que ha sido visto por cientos de artistas de una manera muchas veces idílicas; se han montado muchas exposiciones oficiales donde suelen hacerse a un lado las caricaturas críticas, con razón o sin ella, pero que son una muestra de cómo era visto.

sábado, 5 de agosto de 2017

Caricatura de crítica a las huelgas en el cardenismo

Este mes de agosto, Relatos e historias en México, sin duda la mejor revista de divulgación histórica enMéxico, publica mi Cartón del mes, dedicado a la época del presidente Cárdenas, cuando los caricaturistas conservadores del periódico El Tornillo, cuestionan la política cardenista de apoyar las huelgas  "antes las necesidades no satisfechas de los proletarios y el incumplimiento de la ley". 
Nada nuevo bajo el sol.

jueves, 3 de agosto de 2017

Dolores del Río en Google


Una de las mayores gracias de Google, que son muchas, por cierto, es homenajear a figuras públicas. Hoy le tocó a una de nuestras grandes divas: Dolores del Río, una mujer que se convirtió en una de las primeras estrellas de cine en Hollywood y después en México se conviritió en una de las luminarias de la época de oro de nuestro cine.

Nació el 3 de agosto de 1904, lo que significa que sería su 113 aniversario. El doodle que acá presentaos es el publicado por Google.

También, en su homenaje, una caricatura del genial Rafael Freyre.


domingo, 30 de julio de 2017

Últimos días para visitar la exposición Una historia muy monita,

Últimos días para visitar la exposición Una historia muy monita, en el Museo de Historia mexicana de Monterrey.




La historieta mexicana 1930-1970, una exposición que aborda el nacimiento y desarrollo de esta expresión cultural que permitió a generaciones de mexicanos disfrutar las aventuras, enredos, intrigas y buen humor de sus personajes, será inaugurada el 15 de marzo a las 19:00 horas en el Museo de Historia Mexicana.
La conferencia inaugural “Leer la historia a través de la historieta” estará a cargo del historiador Agustín Sánchez García, quien además es el curador de la muestra que integra un amplio conjunto de ejemplares como aquellos que existieron en muchos hogares mexicanos y lograron sobrevivir al tiempo.
Se exhiben más de 150 piezas, dibujos originales, historietas y figuras que marcaron a varias generaciones de mexicanos, ubicando su “edad de oro” entre los años 1930 y 1950, teniendo una secuela final a inicios de la década de 1970.
Una historia muy monita dará cuenta del contexto social y antropológico en el que se enmarcaron las historietas mexicanas que permitirán que los visitantes tengan el mejor pretexto para reír, soñar y aventurarse en lo profundo de la esencia cultural.
Para el investigador Juan Manuel Aurrecoechea “en México, las historietas han sido escuela, silabario y cartilla de lectura; fuente de educación sentimental, ventana al mundo, materia prima de sueños; han saciado la sed de narrativa de millones de personas; han creado mitos y consagrado ídolos; han fijado y dado esplendor al habla popular. En sus viñetas y globos se hallan invaluables pistas para comprender la sensibilidad del México del Siglo XX”.
La muestra que está formada por los acervos del Museo Nacional de las Culturas Populares, Museo Objeto del Objeto, Museo de Historia Mexicana y de coleccionistas particulares, abrirá sus puertas a las 20:00 horas.
La exposición reconoce a los autores que, en su mayoría de manera casi anónima, heredaron una idiosincrasia al ser mexicano actual. Está compuesta por 10 módulos temáticos, que van desde las raíces de la historieta en México durante el siglo XIX, las primeras revistas que recopilaron historietas, entre ellas Paquín (1934), Paquito (1935), Chamaco (1936) y Pepín (1936), las cuales dieron origen y auge a las historietas.

Las Raíces: La Historieta Antes De La Historieta

La caricatura nació a la par que la prensa escrita, que en principio se reproducía a través de la litografía. En México, las primeras caricaturas aparecieron en la revista Iris en 1826 y se trataba de una alegoría a la tiranía.
 A lo largo del siglo XIX, las tiras cómicas estaban dedicadas a la sátira política y a la crítica de las costumbres, y existían algunos casos de historias secuenciadas como el “Cuadro histórico del General Santa Anna” de 1856, que relata de manera irónica la historia de Santa Anna en momentos decisivos de la historia.
A finales del siglo XIX y principios del XX, la fábrica de tabaco El Buen Tono mandó realizar con el litógrafo Juan B. Urrutia, una serie de estampas para promocionar sus productos. Las creaciones de Urrutia se volvieron tan populares que se empezaron a difundir en los periódicos El Imparcial, El Universal, Excélsior y El Demócrata. De esta manera comenzó un tímido desprendimiento de la caricatura hacia la historieta.

2. Los Monos Se Independizan

En los años veinte del siglo pasado, el periódico El Universal convocó a un concurso de historietas de donde surgieron tiras como Mamerto y sus conocencias –obra de Jesús Acosta en los textos y Hugo Tilghmann en las ilustraciones–, El señor Pestaña –creada por Andrés Audiffred e Hipólito Zendejas–, Chupamirto –de Jesús Acosta–, entre otras, que tendrán gran éxito en la prensa dominical.
En 1934 nació Pepín, publicación que fue el origen de las revistas de monitos, como se les empezó a llamar, y de donde habrían de surgir muchas de las historietas que a la postre se convertirían en grandes éxitos. A la par, surgieron Paquín (1934), Paquito (1935), Chamaco (1936), entre otras, que se convertirían en un fenómeno cultural que llevará a la lectura a millones de mexicanos que no tenían acceso a los libros. Estas publicaciones también dieron nacimiento a las grandes industrias editoriales.

3. Los Supersabios De Germán Butze

Germán Butze (1912-1974), considerado como “el más dotado narrador de la historieta mexicana”, es el creador de esta serie que forma parte de las más emblemáticas revistas de nuestro país. Los Supersabios nacieron el 27 de enero de 1936 en el periódico Novedades y de ahí pasaron a la revista Chamaco. Antes de aparecer en formato independiente, Los Supersabios apareció en distintas publicaciones: en Mujeres y deportes, luego en Pepín, hasta regresar a Chamaco de donde se independizaría en una edición en pequeño formato y con una periodicidad quincenal.
Los Supersabios cuentan las aventuras de dos modernos jóvenes científicos que combinan el humor y retratan el carácter urbano, así como a la clase media mexicana, que abandonaba el campo y se trasladaba a la ciudad.

4. Santo, El Enmascarado De Plata De José G. Cruz

Aunque el personaje luchístico de El Santo ya existía antes de la historieta, serían las historias creadas por José G. Cruz (1917-1989) las que le permitirán pasar a la historia y convertirse en un ícono de la cultura popular mexicana.
La historieta de Santo, el enmascarado de plata tenía como protagonista al luchador que se dedicaba a luchar por la justicia; la revista apareció primero en 1952 como una edición semanal, pero debido al éxito apareció tres veces por semana, publicándose hasta 1958 y llegando a tirar un millón de ejemplares a la semana. 
José G. Cruz fue pionero en el género del fotomontaje, una combinación de dibujos con fotografías mediante el cual lograba tener listos los cómics en menos tiempo.
 

5. Una Historia Chipocluda. De Don Jilemón  A La Familia Burrón De Gabriel Vargas

Creación del humorista gráfico Gabriel Vargas (1915-2010), La Familia Burrón nació en 1948, dentro de las páginas de Pepín, con el título El Señor Burrón o Vida de perro, fue una de las más expresivas crónicas gráficas que reflejó la vida mexicana, un fenómeno que llegó a imprimir medio millón de ejemplares semanalmente y que cerró su ciclo el 26 de agosto de 2009, luego de 61 años de vida.
Los “monigotes” de Gabriel Vargas se convirtieron en uno de los iconos culturales mexicanos; es una manifestación artística con infinidad de lecturas inscrita en la crítica social, en la observación y el retrato de México; la microhistoria de la vida de vecindad, una tragicomedia mexicana y la estética de lo cotidiano.

6. Chanoc. Aventuras De Mar Y Selva De Ángel Mora

Tras fallidas propuestas para llevar al cine la historia de Chanoc, Angel Martín de Lucenay, su autor, decidió probar suerte con una historieta que fue acogida de inmediato y entregada al dibujante Ángel Mora (1925) para darle vida a los personajes. Lucenay sólo alcanzó a escribir veinte capítulos pues falleció prematuramente y entró al relevo un joven guionista: Pedro Zapiain quien hizo mancuerna con Mora y llevaron a la cima de la popularidad esta singular revista, con tirajes de más de un millón doscientos mil ejemplares.
Considerado como un Tarzán mexicano, Chanoc comenzó a publicarse el 15 de octubre de 1959 y perduró veinte años en el gusto del público mexicano. Su éxito fue tal que se filmaron ocho películas del personaje entre 1967 y 1981.

7. Kalimán De Modesto Vázquez González  Y Rafael Cutberto Navarro 

Al contrario de otras historietas que saltaron del papel al cine o la radio, Kalimán nació en ésta última, brincó al papel y posteriormente a la pantalla grande.
Kalimán inició como una radio novela seriada el 16 de septiembre de 1963 por Radio Cadena Nacional S. A. bajo la dirección de Rafael Cutberto Navarro Huerta, que también produjo la serie. Dos años después se publicó la primera historieta que salió a la venta en noviembre y se vendió semanalmente durante 26 años, a lo largo de 1351 números consecutivos.
Completamente ajeno a la temática de la mayoría de las otras historietas, este superhéroe, creado por Modesto Vázquez González, es descendiente de una antigua civilización, mientras su compañero de aventuras, un jovencito llamado Solín es descendiente de faraones egipcios. Sus historias tienen que ver con el misterio y la sabiduría en una suerte de mezcla de frases y hechos mágicos, de antiguas y enigmáticas civilizaciones.

8. Rolando El Rabioso De Gaspar Bolaños

Un cómic de gesta, le han llamado a esta historieta que se inspiró en antiguas narraciones medievales que contaban historias de caballeros, como la Canción de Roldán, u Orlando el Furioso, dando como resultado una parodia, muy mexicana, de estos poemas épicos.
Creado en 1939 por Gaspar Bolaños Villaseñor (1908-1974), Rolando el Rabioso se publicó en la historieta Chamaco chico; diez años después apareció en Chamaco, como una historia seria, pero no resistió mucho. Será cinco años después, cuando emergió el semanario que desde su origen sorprendió por su originalidad temática, su sentido del humor nacional y el dibujo espléndido, con trazos de enorme calidad.

 9. Memín Pinguín De Yolanda Vargas Dulché Y Sixto Valencia

Memín Pinguín es un entrañable personaje que nació en 1943, incluida dentro de la revista Pepín. Ese primer Memín, que tenía como título original Almas de niño, fue concebido originalmente por la escritora Yolanda Vargas Dulché (1926-1999) y dibujado por Alberto Cabrera, pero no logró tener mayor notoriedad y el personaje desapareció de la revista.
Tras consolidar un emporio editorial con su esposo Guillermo de la Parra, la escritora decidió revivir al personaje en 1963. En esta nueva etapa, Memín, quien fue bautizado con ese nombre en alusión al diminutivo de Guillermo, esposo de la escritora, y Pinguín porque era un travieso, un pingo, un diablillo, fue dibujado por Sixto Valencia (1934-2015), logrando un éxito arrollador. 
La historieta trataba asuntos de la vida cotidiana, en una época donde la televisión apenas comenzaba. El éxito de Memín y sus amigos radicó en el trabajo realizado por el dúo de escritora-dibujante, que logra captar el tono cinematográfico y plástico de la época de oro del cine mexicano, el habla popular, así como las historias de humor y dramatismo. 

10. Los Supermachos De Rius

Realizados por Eduardo del Río (1934), mejor conocido como Rius, Los Supermachos es una historieta que logró romper y cuestionar la represión y el control político existente en los años sesenta. A diferencias de las otras publicaciones contenía un sentido político bien definido.
 El nombre de Los Supermachos fue una variante de dos de las historietas más populares: Los Supersabios, de Germán Butze y Los Superlocos, original de Gabriel Vargas. La primera época de esta tira fue de 97 números. Los héroes eran Juan Calzontzin y Chon Prieto, quien a la manera de Don Quijote y Sancho Panza confrontaba a los malosos. 
Tras perder un pleito por los derechos de sus personajes, Rius decidió fundar una nueva revista: Los Agachados, de donde se desprendería posteriormente la gran producción editorial del autor. En esta historieta experimentó con imágenes fotográficas, grabados, recortes de prensa, dibujos ajenos y otras ilustraciones, creando excepcionales collages, que serán el sello característico en sus publicaciones. 
Las personas interesadas en mayor información se pueden comunicar a través de las redes sociales Facebook y Twitter o visitando la página

Nuevo libro: crímenes y horrores en el siglo XIX

___En unas dos o tres semanas comienza a circular en librerías mi nuevo título  Crímenes y horrores en el México del siglo XIX . No se lo p...

ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS