viernes, 4 de julio de 2014

1. Posada en el periodismo. El Jicote (2a. parte)

Trinidad Pedroza fue un personaje fundamental en la vida de Posada; Pedroza y algunos de sus amigos fundaron un periódico satírico al que bautizaron como El Jicote. Periódico hablador, pero no embus­tero, redactado por un enjambre de avispas, cuyo objetivo era “la mejora y reforma en la administración local… para  lo que empleará los zumbidos y las picaduras de que pueda disponer. Y como esa mejora y la reforma en la administración local no podrá efectuarse con la permanencia en ella de los hombres que la forman, El Jicote ayudará al sentimiento popular a quitarse esa plaga, haciendo que ellos sean lo más pronto posible despachados al… cariño”.
Se imprimió en el taller litográfico de Pedroza "que estaba compuesto por una prensa “Washington, de propulsión manual, una de las seis mil que construyó Robert Hoe and Company, y también la metálica de litografía en la que se tiraban los ochocientos ejemplares de El Jicote”.
El 11 de junio de 1871 El Jicote declaraba la guerra al grupo comandado por el gobernador Gómez Portugal, entre los que se encontraba un personaje que, a la postre, se convertiría en el autor de la primera historia regional de Aguascalientes: Agustín Rómulo González, quien despachaba como secretario de gobierno, y anunciaba el combate a La Jeringa, un periódico semioficial  que sólo adulaba al gobernador.
Se imprimieron un total de once números, en la Tipografía de Ortega (calle de Tacuba No. 17),  salvo el número 3, que se tiró en el propio taller de Pedroza; tenía una periodicidad semanal y un formato pequeño (23.5 x 16.4 cm.). El último número apareció el 27 de agosto.
El periódico era redactado por Antonio Cornejo, Urbano N. Marín, Sóstenes E. Chávez, Epigmenio Parga  y Trinidad Pedroza.
Rodrigo A. Espinosa, a quien Díaz de León cita como un biógrafo de Posada, escribe: “En verdad, hacemos constar por ser de justicia, que los primeros dibujos de mi biografiado y condiscípulo no eran caricaturas torpes ni groseras; al contrario, eran verdaderos retratos de todos los personajes de que hacemos mérito. Eran trabajos verdaderamente artísticos en toda la acepción de la palabra”.


Pedroza se convirtió en el verdadero maestro de José Guadalupe, a quien le enseñó el arte de la litografía y el grabado, además de algunos fundamentos del diseño, la tipografía, la caricatura, el dibujo en viñetas, etc.
En el segundo número de El Jicote, Posada retrata a pugna que se daba a nivel nacional entre Benito Juárez y Lerdo de Tejada y retrata una imagen que hoy parece inusual: un Juárez recibiendo una patada en el trasero.

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