jueves, 20 de julio de 2017

Don Gilberto Bosques: uno de los más grandes mexicanos


Muchas cosas me gustan del buscador de Google, una de ellas, es el Homenaje que rinde a genios, artistas de calidad y grandes personalidades mexicanas y/o universales, como el caso del día de hoy, 20 de julio, donde asoma su rostro don Gilberto Bosques.


Copio un fragmento de una nota de NOTIMEX: 

Gilberto Bosques es abiertamente calificado con frecuencia de haber sido el “Schindler mexicano”.
Bosques fue cónsul mexicano en París en 1939 y en 1940 en Marsella, el puerto francés desde el que partían barcos para el continente americano durante la Segunda Guerra Mundial. El cónsul mexicano expidió numerosas visas para que perseguidos por la Alemania nazi se asilaran en México.
Entre quienes salvó la vida con ese documento se contaron judíos, españoles republicanos y antifascistas que estaban en el campo fascista francés de internación en Vichy, Francia, en donde las condiciones de vida eran muy difíciles porque las barracas estaban sobrepobladas y la alimentación era mala.
Los primeros españoles que habían estado apresados en ese campo fueron mandados de regreso a España, donde fueron fusilados.
No solo expidió en favor de esas personas miles de visas, sino que además los hospedó en dos castillos en las cercanías de Marsella que tenían jurisdicción territorial diplomática mexicana. Estaban ahí hasta que salía un barco que los podía llevar a México.
Gilberto Bosques realizó esa acción por instrucción del gobierno mexicano encabezado por el presidente Lázaro Cárdenas. En 1942, México entró en la Segunda Guerra Mundial al lado de los Aliados.
La maniobra del cónsul mexicano fue detectada por el gobierno nazi, de forma que la Gestapo, la policía secreta nazi, ordenó su encarcelamiento junto con todo el personal del consulado.
Fueron hospedados en un hotel en la ribera del río Rhin en Bad Godesberg, en las inmediaciones de la ciudad alemana de Bonn. La detención duró más de un año, tras lo cual pudieron regresar a México.
Cuando el cónsul regresó a la Ciudad de México en marzo de 1944, estaban esperándolo miles de personas a las que había salvado la vida.
Gilberto Bosques tuvo una larga vida: falleció a la edad de 103 años en la Ciudad de México en 1995. Había nacido en Chiautla, Puebla, en 1892.
Gilberto Bosques ha recibido numerosos honores y condecoraciones póstumas por su actuación en diversos países europeos: en el barrio Donaustadt en Viena hay un boulevard para pasear que lleva el nombre de “Gilberto Bosques”.


Don Gilberto es uno de nuestros grandes héroes, un ejemplo único del ser mexicano y un personaje que todos debieramos conocer y honrar. 
Nació el 20 de julio de 1892 y hay que recordarlo siempre.

martes, 18 de julio de 2017

La muerte de Juárez vista por La Orquesta


La Orquesta es la publicación de humor gráfico más importante de nuestra historia, no sólo porque en sus páginas se publicaron las litografías más hermosas, desde el punto de vista estético, que popularizaron el arte mexicano, sino también porque a pesar de que los caricaturistas-litógrafos-artistas fueron unos juaristas convencidos, unos liberales de verdad que a pesar de su militancia política jamás dejaron de criticar a su líder como suele suceder con caricaturistas cuya militancia los calla ante las atrocidades de sus líderes.

Juárez murió hace 145 años. "Hoy no es un cadáver, sino la última página de una gran historia", escribe el autor anónimo de dicha publicación.

Estas son dos páginas de La Orquesta, donde habla de su muerte y, la otra la caricatura realizada por quien es, tal vez, el mejor caricaturista de nuestra historia: Santiago Hernández, que retrata ese momento.

 La silla presidencial de luto, mientras es resguardada por sus rivales y antaño camaradas: Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz y con la frase: Dios salve a la Patria.

lunes, 17 de julio de 2017

El chiste del asesinato de Obregón

Obregón por Covarrubias
Uno de los pocos presidentes mexicanos que contaron con un gran sentido del humor fue Álvaro Obregón. 

Es por ello que celebró en el infierno los chistes que se hicieron a su costa.

Les reproduzco uno que es sumamente representativo del estilo de humor negro mexicano.

1. La historia del crimen se puede resumir así:

El mocho muerto por un mocho.

2. El otro es una maravilla lingüística:

¿Quién mató a Obregón?

Calles.. se la boca


domingo, 16 de julio de 2017

Pepe Palomo regresa a México

De derecha a izquierda, Hervi, Palomo y yo,
enjaulados en el Palacio de Minería
Pocos caricaturistas son amigos míos debido a mi posición profesional como historiador y crítico de la caricatura. Hay pocas excepciones, una de ellas es Pepe Palomo con quien comparto una gran amistad, ente otras cosas, porque él es uno de los grandes caricaturistas universales y, por ende, no tengo empacho en saludar y compartir historias, ya que su obra trasciende a su tiempo.

Nos conocimos hace años en Alcalá de Henares, debido ami admiración me acerqué a charlar con él y desde entonces somos buenos amigos. Al otorgarle el Premio La Catrina, Pepe me invitó a presentar su obra y ello me llena de orgullo.
Ahora regresa a Excélsior a partir de mañana lunes 17 de julio, lo cual me tiene muy contento. 
Hoy apareció esta entrevista en ese diario.







José Palomo; humorista gráfico regresa a México y debuta en Excélsior

El humor, dice el dibujante chileno en entrevista, ‘quizás sea una herramienta o artilugio que busca el entendimiento’

16/07/2017 05:37  JUAN CARLOS TALAVERA


Foto: Elizabeth Velázquez
CIUDAD DE MÉXICO.
Lo más cercano al humor es la poesía”, dice el humorista gráfico y dibujante editorial José Palomo Fuentes (Santiago de Chile, 1943), quien a partir de mañana lunes colaborará en las páginas de Excélsior con su inobjetable humor, cuyo estilo de pocos trazos, fácil lectura y una dosis exacta de sátira y comedia aportará un dibujo sutil y agudo como el sonido de un moscardón en vuelo.
Sus amigos lo llaman Pepe Palomo, es reconocido por su célebre tira de El Cuarto Reich y el cuento infantil Matías y el pastel de fresas, considerados como dos joyas del humor universal que dibujó este caricaturista que suma 54 años de intenso trabajo.
Desde hace varias décadas forma parte del canon que incluye a humoristas como Joaquín Salvador Lavado Quino y Ziraldo Alves Pinto —con quienes colaboró—, y de Guillermo Mordillo y Sergio Aragonés. Su mirada es distraída y en ocasiones recuerda su llegada a México como exiliado político tras el golpe militar de 1973.
A pesar de todo, nunca se ufana de ser un sobreviviente de la dictadura ni sobrevalora el peso de los recuerdos que lo llevan a releer al poeta Pablo Neruda o reescuchar al cantautor Víctor Jara.
Desde que me conozco, como dicen en Argentina, leo poesía, y cada tanto hago el ejercicio de graficar metáforas; es sorprendente lo que puede surgir de ese ejercicio. Aunque para aprender a relacionar, mezclar, cambiar e imaginar… nada mejor que leer y mucho”.

¿Coincidiría en que la poesía y la caricatura son rutas para escapar de la barbarie y de la monotonía?

¡Absolutamente! Por eso cuando veo fotos de milicos chilenos quemando libros, pienso que esos pobres infelices no imaginaron nunca qué hubiese ocurrido si, en vez de quemarlos, los hubiesen leído. Cada tanto dibujo a mi terrorista favorito, una sombra que, furtivamente, lanza a un cuartel un ejemplar del Quijote o La isla del tesoro.

¿Qué tanto ha cambiado el humor  en los últimos 40 años?

Henrique de Souza Filho Henfil, uno de los más alucinantes humoristas gráficos brasileños, decía que el humor es como el vino. Y así como las vides y sarmientos, combinados con el clima, la luz solar y el agua, dan desde un clarete a un vino grueso rojo y denso, de la misma manera cada sociedad elabora el humor con el que procesa su experiencia de vida social. Claro que hay matices diferentes a una experiencia común, que es el humor universal, y donde hay ejemplos como Chaplin, Chespirito, Condorito, Mafalda y un largo etcétera que impactan la sensibilidad de las grandes comunidades.

¿Dónde encuentra inspiración?

Ayuda el aprender a mirar, a descifrar, a distinguir lo aparente de lo real, ver lo invisible, y el estar informado con las mejores fuentes posibles, y a relacionar de la forma más arbitraria y creativa posible.
Saul Steinberg, uno de los maestros de mi generación, decía que “dibujar es reflexionar” y habría que agregar: rayar, bocetear, simplificar, cargar, subrayar, etcétera. Sacar a pasear el punto y convertirlo en línea, como sostenía Paul Klee, puede llevarnos a que esa línea nos entregue una imagen que contenga y comunique una idea, la cual podría provocar una sinapsis que culmine en una sonrisa en el lector. Ahí entonces tenemos una misión cumplida, diría un militar. Para mí, dibujar nunca ha sido un trabajo, así que he hecho lo que me gusta: dibujar. O sea que no he trabajado nunca en mi vida.

¿Por qué el humor gráfico es un acompañante imprescindible de nuestro tiempo?

Porque un buen cartón, de humor inobjetable, en pocos trazos, de fácil lectura nos entrega información, opinión, sentido crítico y algo de sátira y comedia. Es un medio de lectura inteligente.

¿Qué opina del humor mexicano?

¡Es tremendo! Una ocasión tuve la suerte de asistir, por obra y gracia de una puntual chiripada, a una reunión en el teatro Jorge Negrete donde se juntaron muchos personajes dedicados al humor. Creo que ha sido la única reunión ecuménica de los trabajadores del humor hasta el día de hoy. Allí estuvieron todos, o casi, desde Adalberto Martínez Resortes, hasta la comunidad del Chavo del Ocho, Ausencio Cruz y su carnal Víctor Trujillo, el Loco Valdés, y ora sí que un largo etcétera. 

EXILIO Y DESTINO


A principios de septiembre de 1973, José Palomo salió de casa y se fue al trabajo, de regreso visitó a sus padres y más tarde uno de sus vecinos, un exiliado brasileño, lo llamó por teléfono para contarle que afuera de su casa la policía había puesto una trampa para detenerlo.
Durante los siguientes días buscó un refugio, hasta que llegó a casa de una amiga y encontró a un grupo de ingenieros agrónomos mexicanos, quienes viajaron a Chile para trabajar con Salvador Allende.
Ellos me aconsejaron ir a la embajada de México en Chile y ahí quedarme hasta que amainara la tormenta. Pero, al llegar, el embajador me dijo que no podría salir de ahí porque sería detenido y llevado al Estadio Nacional de Santiago, como sucedió con mucha gente de la que nunca más se supo”, recuerda.
Llegó el 11 de septiembre y el caricaturista recordaba su cita con Víctor Jara, con quien celebraría la aparición de su disco Canto por travesura, ilustrado por Palomo. Sin embargo, no pudo salir de la embajada y más tarde supo que no sólo habían rodeado y baleado la Universidad Técnica del Estado, sino que habían detenido a Jara, para luego torturarlo y asesinarlo en el Estadio Nacional de Santiago.
Pero ahí está el detalle de mi primer encuentro con Excélsior”, cuenta Palomo, “cuando, poco antes de salir en uno de los vuelos que nos trajeron a México, encontré en la oficina del consulado mexicano un ejemplar de Excélsior, el cual me puse a leer rodeado de una multitud. Semanas después salí en uno de los vuelos que hizo la embajada a México y aquí estamos, cerrando un círculo con este periódico que vi aquel día”.

¿Cómo influyó el exilio en su trazo, en el contenido de su caricatura?

Mis abuelos paternos llegaron, muy jovencitos, empujados por el hambre producida por los coletazos de la Primera Guerra Mundial, desde España. Crecí entre transterrados que llegaron de la Europa que quedó demolida por la Segunda Guerra Mundial, con sus largos impermeables negros, alemanes, yugoslavos, checos, rusos, franceses... Después llegó el exilio producto de las dictaduras militares que el Pentágono y la Casa Blanca instalaron en América del Sur. Y oí atentamente a todos mis amigos sobre sus experiencias. Digamos que el exilio me encontró instruido sobre el tema, una experiencia que no le deseo ni a mi peor enemigo.

¿Qué le diría hoy  a Augusto Pinochet?

PinoSHIT fue un alumno distinguido de La Escuela de las Américas, que realizó con obediencia debida las ordenes de sus superiores Kissinger, Nixon y el general Vernon Walters, destruyendo la república y a su hija, la democracia. Impuso una constitución que anula el Estado y deja el erario en manos de los parientes, como su yerno Ponce Leroux, emprendedores incondicionales al modelo, creando nuevas fortunas que son las que gobiernan la nación. Hoy Chile ve cómo la oficialía de las fuerzas armadas y la policía uniformada saquean dinero del erario, confirmando que “la transición a la cleptocracia ha sido todo un éxito”, transición que ha sido sellada con la ofrenda del Pentágono de Fort Aguayo, en el balneario de Concón, donde se instruye a militares nacionales y extranjeros a “combatir al enemigo interno” sin ir a Fort Bragg, Fort Benning, o la Escuela de Las Américas.

¿Qué recuerdos le dejó El Cuarto Reich?

Recuerdos no, pero sí una realidad contante y sonante, con ese modelo de capitalismo salvaje que exalta el individualismo, que mata al prójimo, que saca la codicia del baúl de los pecados capitales y la pone en el escaparate de las virtudes de rentabilidad celestial, que replica las vigas maestras de El Cuarto Reichurbi et orbi, en la economía globalizada.
El gran Gore Vidal, el más importante intelectual disidente en Estados Unidos terminó una de sus últimas entrevistas anunciando cuál era la meta del gobierno de Baby Bush, un adelanto de Donald Trump, pero con varios jaiboles entre pecho y espalda: “instalar el Cuarto Reich en todo el planeta”.

¿Por qué es una tira más que vigente?

Viajeros que recorren el continente me aseguran que las condiciones que produjeron El Cuarto Reich siguen más que vigentes. Los cinturones de arquitectura autodidacta y espontánea brotan como callampas (setas) en las comunidades ninguneadas y marginalizadas del modelo libremercantil. Así que sigo anotando en mis libretas guiones de la tira, pensando en un soporte que la acerque al lector. 
¿En qué piensa cuando el espacio no le alcanza para decir todo lo que quiere?

El trabajo del humor es como el del escultor: el arte está en saber quitar lo que sobra para dejar visible lo esencial.

¿Cómo ha conseguido crear tantos personajes?

Tiro muchas rayas y lleno muchas libretas, cajas con libretas que cada tanto reviso y, sin ánimo de buscar y sí de encontrar, encuentro. En una esquina de una página encuentro una idea que se quedó sin remate, a medio cocer, le agrego la solución que me da la relectura, a veces hasta con años de distancia… y ya está.

¿Le gusta el mundo en que vive?

Lo censurable son las dificultades que impiden a los habitantes de América Latina desarrollar sus talentos y vida en plenitud. ¿Cuántos genios, en todos los campos, perdemos todos los días?
Para terminar la entrevista, Palomo habla de uno de los proyectos que le han traído mayores satisfacciones: el programa Primaria Intensiva para Adultos (PRIAD), el cual “buscaba motivar a miles de adultos que por distintas circunstancias debieron abandonar la escuela y no completaron su educación primaria”, utilizando el humor.
Para ello el gobierno mexicano integró un selecto grupo de profesores y pedagogos de alta calificación de México, y del resto del continente, con quienes elaboraron ocho libros de 200 o 300 páginas con una o dos ilustraciones por página.
“En los 60 el humor era un arma para combatir, pero la vida me enseñó que el humor es lo más ajeno a la carrera armamentista, más bien el humor desarma, crea explosiones de empatía e invita a reír colectivamente. Ergo, quizás sea una herramienta o artilugio que busca el entendimiento y no la confrontación. Así que aquella fue una gran experiencia, pero se terminó cuando llegó Vicente Fox”, concluye.

sábado, 15 de julio de 2017

El cine es como 4 copas


El Financiero fue un diario que contó, durante muchos años, con una excelente página cultural, dirigida por Víctor Roura.
Esa sección se volvió fundamental para encontrar una mirada crítica en la vida cultural de este país pues Roura abrió sus puertas a todo el mundo, sin distingo de sectas ni de amistades.
Cada año, al cumplir un aniversario, Roura invitaba a escribir sobre determinado tema. En 1995 Mi película, fue el tema. Entonces escribí esta nota, el 4 de agosto de ese año.



El 4 de copas

El cine es como un gran templo a donde llegan los profanos a encontrarse con la soledad, mientras se miran las imágenes de un mundo cercano y, a su vez, tan lejanas. Un día, cuando era niño, lo descubrí.
Esa tarde, tendría unos diez años, decidí no entrar a Todo ocurrió como un milagro; jugaba futbol en los camellones de Rio Consulado. Era el portero. Alguien chuto muy fuerte y la pelota fue a dar hasta las puertas del Cine Hidalgo, lo que hoy es el Cinema La Raza. Corrí tras la pelota que llegó justo a donde estaba la cartelera del día y mire los anuncios de la película del día.
Regresé a jugar y la imagen del enorme galerón logró que metieran los contrarios dos goles más y decidiera dejar de jugar, pues estaba demasiado distraído. Sin que nadie se percatara, me fui alejando hasta perderme en las calles de la colonia Santa María Insurgentes, una zona fabril en donde años más tarde participaría en las luchas sindicales de los años setenta.
Caminé un buen rato hasta que abrieron las puertas del cine. Pagué un peso con cincuenta centavos y entré al Patriota, como llamábamos al Cine Hidalgo, y mi Cinema Paradiso particular. La película que vi fue El 4 de copas, con Antonio Aguilar.
Se trataba de una historia de un niño huérfano que un día encuentra una carta de la baraja con, obvio, el 4 de copas, que a lo largo de su vida, machín y parrandera, lo llevaria a triunfar o algo así.
Tony Aguilar, por supuesto, cantaba el corrido que empezaba "Por ser el 4 de copas..."; en fin, una típica película churro-wéstern, totalmente prescindible.
La cinta fue lo de menos. Descubrir el cine por cuenta propia, en la enorme soledad comunitaria, me cambió la vida. Quería faltar todos los días a la escuela para ver las películas de Tarzan, Humprey Bogart o Pedro Infante.
El cine, esa magia maravillosa, me había atrapado para siempre. Los fines de semana guardaba mi domingo y me lanzaba a ver tres cintas de rumberas, charros cantores o clásicos del cine mexicano en el Cine Hidalgo, el Virginia Fábregas (hoy Foro Cultural de Azcapotzalco) o el desaparecido Cine Azteca, en Cuitlahuac y Vallejo. Tres piojoramas de los años sesenta.

Pero El 4 de Copas jamás la olvidé. Hace un tiempo la pasaron por televisión y me pareció una película francamente mala y que, sin embargo, me había marcado ya, para siempre.

viernes, 14 de julio de 2017

En Barcelona hay algo peor que los toros: el mall

Hace 7 años se prohibió el toreo en Barcelona. El parlamento de Cataluña aprobó esa resolución el 28 de julio de 2010.

Ese espléndido monumento había sido edificado en 1914, a un lado de la Plaza España. Originalmente se llamó Plaza del Sport y en 1916 se le rebautizó como Monumental.

A raíz de la prohibición, el coso se destinó a eventos musicales, deportivos y circenses. 

Sin embargo... no sé desde cuando se convirtió en un vulgar mall. Mientras su exterior conserva el estilo neomudéjar y bizantino, y tiene un especial gusto, adentro se convierte en una vulgar plaza comercial que bien podría situarse en Nueva York, Santa Fe o  Londres.
http://www.barcelonalowdown.com/monumental-bullring-bulfighting-museum/

De la cuestionada plaza de toros, se convirtió en un desafortunado centro comercial, digno de la globalización y de todos los hijos del mall. 


miércoles, 12 de julio de 2017

Luis de Góngora: Un amor tirano en el siglo XVI

Caricatura de Silvia J. Medel. Del blog
http://silviajmedel.blogspot.mx/2013/05/luis-de-gongora.html

El amor es el amor.

Maravilloso, único y, a veces, doloroso y tiránico. Don Luis de Góngora (1561-1627), uno de los grandes poetas universales, escribió hace más de cuatrocientos años un poema excepcional, dolorosamente hermoso: Ciego que apuntas y atinas (Déjame en paz amor tirano)

Este romance lo escribió Góngora a los 19 años y son un verdadero prodigio, lleno de códigos y metáforas. Lean y aprecien una obra escrita hace tantos siglos y que sigue tan vigente.

Después, pueden escuchar una versión de Paco Ibáñez que puso música hace medio siglo y que nos acercó a la poesía española del siglo de oro y que en estos tiempos de violencia y de analfabetismo bien valdría leer una y otra vez.

Ciego que apuntas y atinas

Ciego que apuntas y atinas,
caduco dios, y rapaz,
vendado que me has vendido,
y niño mayor de edad:
por el alma de tu madre
que murió, siendo inmortal,
de envidia de mi señora
que no me persigas más.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Baste el tiempo mal gastado
que he seguido, a mi pesar
tus inquïetas banderas,
forajido capitán.
Perdóname, Amor, aquí,
pues yo te perdono allá
cuatro escudos de paciencia,
diez de ventaja en amar.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Amadores desdichados,
que seguís milicia tal,
decidme, ¿qué buena guía
podéis de un ciego sacar?
De un pájaro ¿qué firmeza?
¿Qué esperanza de un rapaz?
¿Qué galardón de un desnudo?
De un tirano, ¿qué piedad?
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Diez años desperdicié,
los mejores de mi edad,
en ser labrador de Amor
a costa de mi caudal.
Como aré y sembré, cogí;
aré un alterado mar,
sembré una estéril arena,
cogí vergüenza y afán.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Una torre fabriqué
del viento en la raridad,
mayor que la de Nembrot,
y de confusión igual.
Gloria llamaba a la pena,
a la cárcel, libertad,
miel dulce al amargo acíbar,
principio al fin, bien al mal.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.



Paco Ibáñez en el Olimpya de París, en 1968




Don Gilberto Bosques: uno de los más grandes mexicanos

Muchas cosas me gustan del buscador de Google, una de ellas, es el Homenaje que rinde a genios, artistas de calidad y grandes personalid...

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